Por: Morganna Love

Tenía dieciocho años cuando empecé a soñar con cantar en las mejores casas de ópera del mundo. Conservé un folleto donde se describían a detalle, lugares tan emblemáticos como La Scala de Milán, el Met de Nueva York, la Ópera de París, Covent Garden, la Ópera de Sidney… y muchos más. Su arquitectura me llenaba la mente de magia y de sueños, y durante 10 años no hice más que trabajar en hacer realidad esos sueños. Llegaba al Conservatorio Nacional de Música por la mañana, y me encerraba en alguno de los salones del pasillo que lleva a la biblioteca. Vocalizaba, cantaba, estudiaba mis piezas, me daba un rato para comer con mis amigas y amigos en la cafetería, y luego me iba a mis clases: Historia del Arte, Historia de la Música, Actuación, Análisis musical, Contrapunto, Armonía, Italiano, Alemán, Francés, Solfeo, Piano, Acústica, Conjuntos Corales, Ensamble, Promoción y producción musical… Wow. 

Salía de noche. Y mientras regresaba a casa, seguía soñando despierta. Casi acababa de entrar al Conservatorio, cuando se llevó a cabo el Concurso interno de canto. Yo tenía nervios, por supuesto, pero decidí entrar. Deseo destacar la importancia del enfoque. En ese entonces, estaba totalmente enfocada en mis sueños como cantante de ópera, y eso me llevó a prepararme muy bien. Gané esos concursos porque había trabajado muy duro para conseguirlo. ¡La regla es muy simple! Cuando realmente quieres algo, vas por ello. Te enfocas en ello. Te consagras a ello. Transformas los sueños en realidades. Muchas veces me han preguntado cómo es que mis sueños se hacen realidad. Es eso. Me enfoco, busco la manera. Puedo esperar… Tal vez hasta 28 años, como en el caso de mi cirugía de reasignación sexual, pero no me gusta darme por vencida cuando quiero algo realmente. Sin duda alguna, mis vivencias en el Conservatorio fueron momentos que recuerdo con mucho amor. Viendo todo lo que ha pasado en mi vida otros diez años después, y habiendo conocido Covent Garden y la Ópera de París… Me puedo dar cuenta de cuánto pueden cambiar los sueños y anhelos de una persona conforme pasa el tiempo y las vivencias. ¿Renuncié a mis sueños primigenios? En realidad solamente los he ido adaptando para que se conviertan en sueños que me hagan feliz. Soñaba con cantar en Bellas Artes, y se me concedió. Soñaba con recorrer el mundo cantando, y se me ha concedido. Pero solo yo sé cuánto he trabajado por ello. He aprendido que somos las constructoras de nuestros propios destinos. Seguramente si me hubiera aferrado a mis sueños de trabajar en una compañía de ópera en algún lugar de Europa, también se habrían hecho realidad. Pero sería un contratenor mexicano, cantando en el extranjero, feliz por fuera, y marchito por dentro.

Cuando empecé a investigar sobre mi voz, hace ya veinte años, anhelaba escuchar a los míticos castrati. Quería saber cómo sonaban esas voces potentes y angelicales de las que tanto se habla en la Historia de la Música. No tenía idea en ese entonces… Que mi camino de vida me haría transformarme en lo que tanto deseaba escuchar.

Ten cuidado con lo que pides… Porque podría hacerse realidad. •

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