Una instalación pende de la techumbre del Museo Kaluz en Ciudad de México. Debajo, filas de sillas esperan ante un escenario donde una pantalla muestra interiores de casas. Mucha luz, amplitud, atención al detalle.

Se trata de la presentación del libro Hogares, ambientes sonoros de la interiorista mexicana Mariangel Coghlan, quien define su trabajo a través de la armonía.

La noche evoluciona entre elogios del director de orquesta Iván López Reynoso, un despistado reportero que más que preguntas tenía recomendaciones turísticas y la actuación especial de las hijas de Mariangel en un número musical.

Ambientes sonoros es el tercer libro de Coghlan. «Me gusta compartir», explica como motivación. Dice no tener un público objetivo definido sino quienes quieran vivir en lugares bellos. Hacer de sus hogares lugares bellos.

El libro toma conceptos musicales para cada capítulo. Mariangel considera que armonía es el que mejor describe su trabajo. Le gustan los espacios bellos.

Ambientes sonoros recupera trabajos y fotografías de Mariangel en páginas que suman 5 kilos de peso y un empastado tan elegante que funciona perfectamente en cualquiera de las varias mesas que se esparcen por los amplísimos espacios que aprovecha y llena de color.

Alguien que vive de vestir espacios es, sin duda, alguien que sabe transitarlos. Mariangel Coghlan camina por los pasillos con autoridad, elegancia y una presencia que no pasa despercibida.

Se rodea de sus afectos. Les agradece su presencia con un libo. Su libro. Su mirada. Su creación vuelta rollos y rollos de papel finamente cortado y elegantemente empastado que es entregado por un par de sonrisas amables.

Su equipo la procura y reconoce. La aprecian. Una mesa llena de juventudes habla de lo maravilloso que ha sido trabajar con ella. Incluso una voz dice que ha sido un error irse de la firma, como se refieren al despacho de interiorismo que lleva el nombre de la autora a quien celebramos esa noche.

«Mi vida siempre ha estado, intrínsecamente, ligada a lo musical», insiste. Su esposo es músico, ella es una no-tan-pequeña influencer y en casa ha habido desafinaciones a la hora de elegir qué compartir en redes que, nuevamente, se resuelven mediante armonía, mezclando voces. «Mis hijas me han pedido bajar algunas fotos», dice. «Tomo muchas fotos y comparto pocas, pero compartir me ha dado la posibilidad de que mis clientes confíen en mí». Si bien sus libros no tienen público objetivo, parece segura de que sus redes sí son un escaparate para potenciales clientes.

«Para que tú puedas estar a gusto en un espacio, es imprescindible la belleza», señala. «Creo que no puede haber un buen diseño si no es estético, si no lleva belleza».

Se confiesa observadora del detalle. «Cuando tú amas realmente, siempre quieres lo mejor para el otro». Para Mariangel Coghlan, el trabajo es intrínsecamente personal, íntimo. Toma como eje a la persona, al diseño antropológico.

También se define como intensa. «Soy muy apasionada, me clavo mucho en las cosas que me gustan y enfoco esa energía en las cosas que me gustan», comparte. «Me considero descaradamente optimista».

Para Mariangel, el espacio no define el buen gusto y mucho menos la belleza. «Puedes vivir en un departamento de 40 metros cuadrados y que sea bello, vivir con lo que necesitas. Tenemos que aprender a desprendernos porque tener no te hace ser«.

«La belleza tiene que estar en la canasta básica», remata.

La arquitecta Mariangel Coghlan posa con su más reciente libro en el Museo Kaluz de la Ciudad de México

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Mariangel Coghlan insiste en su pasión por el diseño antropológico. «Esto que hacemos lo hacemos para personas, porque la persona es primordial en los entornos».

Coghlan también comparte con talentos a quienes literalmente vio crecer: en la serie Espacios de México, Mariangel comparte junto al cineasta José Sierra los espacios que considera más lindos y atractivos del país para que «la gente aprenda de lo que está viendo» pues, desde su perspectiva, el gusto estético se construye.

Los capítulos de la serie Espacios de México se publican cada lunes en el canal homónimo en YouTube, mientras que los tres libros de Coghlan pueden obtenerse en su web. •

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