• Mirada filosófica a este género en la pluma de Jonathan Castillo
  • Lo plantea como resistencia a los dictados del capitalismo

Una mirada filosófica a la danza butoh como técnica artística de resistencia del cuerpo ante los dictados del capitalismo es lo que propone el actor e investigador Jonathan Castillo en su libro Cuerpo, crueldad y diferencia en la danza butoh, el cual fue presentado en el Aula Magna José Vasconcelos del Centro Nacional de las Artes.

El volumen, resultado de varios años de estudio –desde su licenciatura hasta su doctorado en filosofía– y de convivencia con Ko Murobushi, fue dado a conocer en un acto organizado por el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), como parte de las actividades por su 35º aniversario.

Cuerpo, crueldad y diferencia en la danza butohUna mirada filosófica es, además, un homenaje del alumno a su maestro, Ko Murobushi, uno de los máximos exponentes de la danza butoh, y quien se convirtió en guía espiritual de Castillo, por lo que ahora, a poco menos de un año de su muerte (junio de 2015), le rinde homenaje y propone “continuar su legado” mientras el capitalismo siga propagando “la violencia institucionalizada sobre el cuerpo humano”.

En la ceremonia se proyectó un video con imágenes de Murobushi en sus ensayos, actuaciones en el escenario, en su vida cotidiana, como artista y “como filósofo que buscaba acortar la distancia que separa el arte de la vida”, según expresó Miroslava Salcido en su participación y moderación.

Y agregó. “Ko es cuerpo pensante que, impulsado por Eros, creó formas y desplegó teorías necesarias de plantear pero irresolubles. Ko, amigo del enigma, nos lanza hoy a pensar en la danza, pero también en el manifiesto de una corporalidad que se pone en escena para dar al traste con las formas colonizadoras que nos aprisionan”.

A la presentación asistieron también los filósofos y críticos de arte Jorge Juanes y José Luis Barrios. El primero de ellos recordó a Artaud, quien vino a México para curarse “del occidentalismo enfermo” de la posguerra e incursionó en un “teatro del cuerpo” capaz de conmover a la gente.

Ubicó, asimismo, el surgimiento de la danza butoh: a mediados del siglo XX, en los años sesenta, y su desarrollo hacia los setenta, no como una técnica, sino como algo que crea técnicas para “liberar al cuerpo de los dictados del capitalismo, en un renacer perpetuo”.

Por su parte, José Luis Barrios hizo un análisis de las bases filosóficas de las que Jonathan Caudillo partió para escribir su libro. Al respecto, consideró que este ensayo es “un trazo que busca acortar la distancia entre algo que desde siempre ha sido un problema para buena parte de la filosofía: la separación insalvable entre lo humano y lo animal”.

Finalmente, Jonathan Caudillo destacó que su libro no pretende ser una historia sobre el surgimiento de la danza butoh, sino una propuesta de análisis filosófico del género, no solamente como una técnica de danza, sino de cara a las condiciones políticas y culturales en las que surgió: “Un movimiento de resistencia desde la carne ante las sociedades disciplinarias propias del capitalismo”.

De esa forma, Cuerpo, crueldad y diferencia en la danza butohUna mirada filosófica es un esfuerzo por construir un andamiaje conceptual que permita visibilizar críticamente los problemas y cuestionamientos que abre este movimiento artístico de origen japonés.

Editado por Plaza y Valdés, en colaboración con el INBA, el volumen de 118 páginas, dividido en una introducción y cuatro capítulos, reúne algunos textos de Tatsumi Hijikata, iniciador de la danza butoh, y entrevistas con Ko Murobushi, para mostrar las raíces filosóficas de esta forma de danza que permitan entenderla no solamente como una nueva propuesta escénica, sino además como un movimiento crítico acerca del cuerpo en la modernidad.

Para ello, el autor hace un recorrido filosófico a través de autores como Nietzsche, Foucault, Deleuze y Artaud, entre otros, con el objetivo de exponer la amplitud y la profundidad de la propuesta crítica y filosófica sobre el cuerpo.

Asimismo, busca mantener abierta la reflexión sobre el cuerpo en la danza butoh, pero también intenta demostrar que esta reflexión, en su apertura, ubica las condiciones para pensar en nuevas formas de corporalidad en resistencia ante las relaciones de poder, en las que la carne es un territorio en disputa, un asunto que “hay que bailarlo”, concluyó José Luis Barrios.

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