Opinión Periodismo

El pueblo pone, ¿el pueblo quita?

Foto: BBC

Ayer, el Presidente Andrés Manuel López Obrador firmó una carta redactada por él mismo en la que, dice, queda asentado su compromiso de no reelegirse en 2024. 

Fiel a su esencia, el mandatario aprovechó la ocasión para señalar a sus adversarios políticos, a quienes calificó como “los conservadores”, y les advirtió que dejará el cargo “en el día preciso que marca la máxima ley y que en 2024 me iré allá por Palenque”.

¿Qué podría representar legalmente ese compromiso y que aparezca -como anunció en la mañanera- una boleta para el referéndum en las elecciones intermedias de 2021? Primeramente, la ley no es inmaculada. Si bien hoy la legislación enmarca al periodo presidencial en un sexenio sin posibilidad de reelección, no sabemos aún si la intención es modificar la ley para que esto se prolongue sin ir en contra del documento formado por el Presidente, pues este consigna como plazo “el día preciso que marca la máxima ley”.

En segundo término, debo conceder razón a aquellos que dicen que no se trata de una reelección, pues en ese caso hablaríamos de la convocatoria a elecciones y, siguiendo la lógica del párrafo anterior, podemos pensar más bien en una renovación del mandato bajo el precepto también citado en la carta: “El pueblo pone, el pueblo quita”. Mientras el pueblo “no quiera quitar”, podemos hablar solamente de ratificación pero no así de reelección (a menos que mediara un procedimiento electoral donde hubiera más candidatos).

No son estas elucubraciones al aire: El Presidente López Obrador ha hecho ya modificar leyes para cumplir no sólo sus compromisos sino también sus caprichos. Basta recordar la Ley Taibo, reconfigurada a modo para asignar a Paco Ignacio Taibo II -acertadamente, hay que decirlo- el mando del Fondo de Cultura Económica; otro ejemplo -no comparable, pero que siguió el mismo método- fue la Guardia Nacional.

Como último punto, y no por eso menos importante, el que el Presidente de la República aparezca en la boleta tendría el mismo efecto que tuvo en las elecciones anteriores donde figuraba como candidato: voto por el mismo partido sin importar quiénes sean los aspirantes y, de esta manera, Morena conservaría mayorías en todos los niveles. Volveríamos a vivir la campaña y nos perderíamos -como hasta ahora- del gobierno.

Señor Presidente: desapéguese de las campañas electorales. Ya ganó, ahora concéntrese en gobernar. ¿No era más fácil sólo hacer saber el método para la revocación de mandato y, en un ejercicio de plena libertad, dar a saber que la ciudadanía no debería esperar plazos anuales para considerarle evaluado y ejercer tan bonita consigna “El pueblo pone, el pueblo quita”, además de “Sufragio Efectivo, No Reelección“?. Yo nada más digo…

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