Danza Música Opinión

El Cascanueces de la CND triunfa en el Auditorio Nacional con la OTBA e Iván López Reynoso.

En la premier del ya tradicional ballet «El Cascanueces» hubo aplausos para repartir.

En la premier del ya tradicional ballet «El Cascanueces», presentado en esta temporada por la Compañía Nacional de Danza y el Auditorio Nacional con la colaboración de Grupo Radiocentro hubo aplausos para repartir.

El primero, grande, se lo llevó Regina Fernández como Clara. Después vino el correspondiente para los Ratones de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea y la Academia de la Danza Mexicana en conjunto; más tarde –y al unísono– el público ovacionaba calurosamente a Juan Capellán, Gerardo Martínez y Luis Ledesma en la Danza Rusa que ejecutaron con gran maestría. Si una danza fue cuidadosa de los compases y las figuras esa fue, indudablemente, la de Capellán, Martínez y Ledesma quienes no desaprovecharon un instante el enorme foro que les rodeaba ni la impetuosa orquesta que les acompañó.

¿Qué decir de Erick Santamaría como El Cascanueces? El bailarín se movía que daba gusto verlo, volaba como si la gravedad no afectara a su cuerpo y le sacaba chispas al inigualable escenario del Auditorio Nacional.

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El más grande aplauso de la función fue el que recibió el jovencísimo Iván López Reynoso, quien hizo suyo el ballet y robó cámara al lado de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes con quienes ha tenido la oportunidad de colaborar en ocasiones anteriores como el más reciente Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli o aquella ocasión que dirigió El Viaje a Reims de Rossini en el Palacio de Bellas Artes.

7741570202293_xxlLópez Reynoso logra un sonido uniforme, presente y que introduce al público en la escena con su ya conocida sagacidad y precisión a la batuta. No había nota floja, mucho menos una cadencia rota. Cuando el trabajo está bien hecho, se nota. La OTBA estaba imparable: hicieron mancuerna con el joven director y aprovecharon tenerlo al frente para mostrar las capacidades que han desarrollado a lo largo de los años y del paso de importantísimas batutas que vaya que han aportado a su crecimiento y mantenimiento en los más altos estándares de exigencia y calidad artísticas, dotándolos de herramientas para convivir con directores de primer orden como el guanajuatense.

aksenti-duane2-768x960Mención aparte merece la celesta a cargo de Duane Cochran. Quienes hemos tenido la oportunidad de escucharle tocar una cantidad enorme de música sabemos de su obsesión por el sonido bien logrado a través del concienzudo y analítico estudio de las partituras. Sin miedo a jurar, me atrevo a afirmar que Cochran podría tocar el Hada de Azúcar con los ojos vendados. Vale mucho la pena poner atención a su ejecución.

La noche del 18 de diciembre de 2019, el Auditorio Nacional de México fue testigo de un joven director ascendiendo en la música a gran velocidad pero sin prisas, a su tiempo. Que hasta para eso tiene los tiempos bien medidos López Reynoso.

Que no se te pase: El Cascanueces tiene más funciones. la última es el 23 de diciembre en el Auditorio Nacional.

 

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