Soy absolutamente consciente de que en este texto puedo ser poco objetiva, como es compresible siempre que se habla de su propia familia, sin embargo no tengo ningún reparo en decir que este artículo tendrá la postura más profesional que pueda, para dar a conocer, en esta columna dedicada a las mujeres mexicanas en el arte, la labor de mi madre, que no ha sido recogida en ningún otro medio.

Consuelo Luna (1938- ) es egresada del Conservatorio Nacional de Música con el título de maestra especialista en la enseñanza de piano. Hija de obreros con una visión de superación y cultura sobresalientes, contó con todo su apoyo para dedicarse a la profesión musical. En la actualidad, después de 46 años de trabajar para el Instituto nacional de bellas Artes y Literatura, acaba de jubilarse como miembro del grupo Concertistas de Bellas Artes. Hasta la edad de 80 años dio 20 conciertos anuales en foros de todo el país, difundiendo la música para piano y la de cámara, tanto de compositores mexicanos como extranjeros.

Fue pianista acompañante de la primera compañía de Ópera de cámara del país, Micrópera de México de 1966 a 1968, donde abordó repertorio de estreno para México: Una educación frustrada de Chabrier o L’incoronazione di Poppea de Monteverdi. al lado de José Antonio Alcaraz, David Negrete, Hortencia Cervantes y Alicia Torres Garza, entre otros.

Formó parte del equipo del Mtro. Fernando Lozano, encargado del proyecto cultural de la ex primera dama Carmen Romano, Vida y Movimiento, que dio la posibilidad de traer a maestros internacionales de la calidad de Alan Marion, Milán Turkovic o los cinco primeros metales de la Filarmónica de Berlín, para dar clases magistrales a los jóvenes músicos mexicanos. Este también fue el origen de la Escuela Ollin Yoliztli, la cual dirigió en sus años iniciales. Coordinó el apoyo a las bandas de los pueblos originarios de Oaxaca y otros proyectos de importancia nacional en la difusión de la música y las artes.

Fue subdirectora de la Coordinación Nacional de Música y Ópera del INBA, al lado de la Mtra. Gloria Carmona, además de trabajar durante un corto periodo en el departamento de programación del Festival Cervantino. Trabajó al lado de José Antonio Alcaraz en proyectos tan innovadores como La voz humana de Francis Poulenc, el estreno en México de La ópera de las 4 notas de Tom Johnson en los años ochenta o el montajes de Y sin embargo se mueve de Tito Vasconcelos. Colaboró en las transmisiones televisivas del Festival Cervantino, así como de funciones especiales como Pagliacci con Plácido Domingo o la grabación del estreno mundial de la ópera Aura de Mario Lavista.

Su preparación posterior a su titulación estuvo a cargo de los pianistas Angélica Morales y György Sándor. Con el apoyo del INBA, trabajó con Bernard Flavigny, sobre todo el repertorio impresionista, así como con Hartmut Krones, y en Francia con Christa Ludwig el vocal de cámara y ópera. Realizó recitales de piano solo y también música de cámara en México, Austria, Francia e Italia.

Siempre se ha considerado una obrera de la música, nadie podrá negar que ha sido toda su vida una mujer entregada a su trabajo y con un profesionalismo intachable, que acaba de retirarse después de casi medio siglo dedicado a la enseñanza, difusión y ejecución de la música. •

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