Música Opinión

En femenino: la burla de la Orquesta Típica García Blanco contra el feminismo

"En Femenino" se dedicó a agrupar las prácticas más básicas de los feministos.

Las mujeres valen porque me sirven. Así se puede resumir la espantosa perorata que Ricardo Gutiérrez García, director de la Orquesta Típica García Blanco, escupió ante la audiencia del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris el 24 de julio pasado.

Durante más de 2 horas, el programa patéticamente llamado «En Femenino» se dedicó a agrupar las prácticas más básicas de los feministos: repartir halagos hacia hombres, principalmente Gutiérrez García, quien tuvo el descaro de invitar personajes para que dijeran cuán magnífico sujeto es él. Aunque el programa se quiso vestir de feminismo, hizo gala de desvergüenza.

Y es que nadie entendía: si se nos convocó a un concierto, ¿por qué un sujeto aparecía en escena entre cada pieza para esgrimir tristísimos argumentos como que las mujeres son maravillosas porque lo cuidaron cuando se infectó de COVID y, peor aún, dar a entender que su valía radica en el servicio?. Si se nos llamó a un evento sobre mujeres —o eso parecía por el nombre—, ¿por qué Gutiérrez García ocupó el micrófono para decir cuán maravilloso personaje era «su maestro»? ¿por qué invitó a un empresario y a hijos de compositores para alabarse a sí mismo?

La peor parte del programa llegó con la aparición de David Camacho, director de Mexicano Masaryk. El empresario ¿resignificó? a un grupo de mujeres —al parecer indígenas— por una valiosísima razón: les pudo extraer conocimientos tradicionales para utilizarlos en su restaurante, pero ni siquiera las pudo llevar al Teatro de la Ciudad a que recibieran los aplausos que él sí acopió. ¿El pretexto? Ninguna pudo ir. ¿Se las invitó, o sencillamente se les puso en el programa de mano como «mayoras» del restaurante pero ni siquiera merecieron un espacio físico en el escenario? ¿Por qué recurrir al utilitarismo de la mujer en un espacio que se colgó desde el nombre de la causa feminista?

¡Y qué tal cuando dijo que la importancia de la mujer era amamantar! ¿De dónde sacó su definición de que «una mujer es la que amamanta»? ¿Qué academia escribió tal bestialidad? ¿Su diccionario está actualizado? ¿Era necesario que hubiera un tema casi erótico al hablar de las mamas, definir a las mujeres como «las que amamantan»?

El concierto fue una cloaca para el nauseabundo discurso rancio de hombres que no terminan de darse cuenta de que no se dan cuenta, pero que no pierden el espacio para hacerse publicidad, porque al final a eso fue Camacho y no a hablar de mujeres. Mucho menos para dejar que ellas hablaran por sí mismas. Habrase visto.

En femenino es una burla de la Orquesta Típica García Blanco contra el movimiento feminista. Es la muestra clara de que aún falta muchísimo camino por recorrer en materia de equidad, una evidencia irrefutable de que todavía no queda claro que el valor de las mujeres no radica en su función de servicio para los aliados, sino en que simple y llanamente son humanas y sujetas de derechos.

Lo único rescatable fue la orquesta. Sin embargo, ahí viene una nueva evidencia de la pobre comprensión que la Orquesta Típica García Blanco y sus autoridades tienen respecto de la lucha feminista: no basta con poner a una mujer a la batuta si son hombres quienes mantienen el protagonismo del evento. En cada aparición, el director del ensamble —que parecía más maestro de ceremonias de evento escolar y a eso redujo el concierto— había un comentario sobre lo grande de su maestro o personas invitadas que hablaban de él.

No basta poner una mujer a la batuta cuando se usa el evento para hacer parecer que valen por los espacios que él decide darles. Mucho menos cuando incluso siendo «las protagonistas», se aparece a cada minuto un hombre para hablar de sí o de otros hombres, sin el menor recato. En femenino fue un pretexto para llamar a un evento supuestamente feminista, colgarse de la importancia del movimiento, y llenar un teatro para hablar de hombres como si faltaran espacios donde se hable de nosotros —que, mejor dicho, de ellos.

El 24 de julio fue una triste noche en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. •

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