Danza Música Opinión

Bellas Artes se estremece con la danza de Aksenti.

Guadalupe Paz, Aksenti y la OCBA celebraron en el Palacio de Bellas Artes.

La Gala de Clausura de la OCBA fue ovacionada de pie tras lleno total en taquilla.

José_Luis_Castillo_solo._Daniel_Aguilar._UANL__WEBCon la participación de la mezzosoprano Guadalupe PazAksenti Danza Contemporánea y la Orquesta de Cámara de Bellas Artes celebraron el cierre de la primera temporada 2019 del conjunto musical en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México en un programa integrado por el Nisi Dominus de Vivaldi y el Concerto grosson núm. 1 para dos violines, clavecín, piano y orquesta de cuerdas de Schnittke con la actuación de los violinistas Vera Olegovna Koulkova y Oleg Gouk, utilizado para la coreografía “El Reflejo Inefable”.

En un evidente lleno total, la Sala Principal del Coloso de mármol vibró durante la calurosa ovación con la que el público obsequió al equipo de más de 30 artistas que lograron una integración artística plena, rompiendo la barrera entre el barroco y la música y danza contemporánea. El resultado fue evidentemente aceptado y equilibrado.

gudalupepaz1bLa voz de Guadalupe Paz sonaba puntual y con la finura que la distingue. Inundó la Sala mientras Aksenti llenaba los ojos del público con una coreografía joven, creada por el destacado pianista y coreógrafo Duane Cochran. Si un sello puede distinguir a Paz es la elegancia no sólo en su estilo personal que incluso la hace destacar como una de las ejecutantes mejor vestidas del medio mexicano, sino en la interpretación de la música que Vivaldi creó para el Salmo 126.

Leer también: Duane Cochran: La música y la danza van a la par, no se puede tener uno sin el otro.

Musicalmente no hubo desperdicio: la Orquesta de Cámara de Bellas Artes estaba lista para una ejecución tan exigente como hermosa. Los cambios de tempo eran precisos, las armonías estaban en su punto y la integración con la coreografía y la voz se sincronizó como reloj suizo. Es Nisi Dominus una pieza con personalidad propia, exigente, atractiva, cuyo reto es no romper la estructura que la sostiene y le da tan llamativa forma. La OCBA cumplió con la creación de una atmósfera que transportaba al público dentro de los movimientos creados por Cochran para la composición de 1717.

Duane Cochran por Laura Fdez.1En materia escénica destacó no sólo la coreografía de Aksenti, sino la integración visual creada por el movimiento, el vestuario y la iluminación reinventada por Rafael Mendoza para el escenario del Palacio de Bellas Artes. Las sutilezas del juego de luces construyeron un espectáculo muy visual, con una fuerte carga pasional al combinarse con los movimientos coreográficos y la música. El desenvolvimiento de las piezas generó una convivencia armoniosa y el concierto fluyó de manera natural.

Ha sido una gran noche en el Palacio de Bellas Artes. Vaya desde aquí una calurosa felicitación a todo el equipo que hizo posible esta gala artística.

Nisi Dominus es un espectáculo en dos actos. El primero de ellos es El Reflejo Inefable sobre el Concerto grosson núm. 1 para dos violines, clavecín, piano y orquesta de cuerdas de Schnittke, seguido por Nisi Dominuscoreografía construida sobre la pieza homónima de Antonio Vivaldi en 1717.

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